miércoles, 15 de septiembre de 2010

SAMUEL CLEMENS: COMO UN COMETA





Este verano no ha dado mucho de si en cuanto a producción "literaria" (comillas en negrita para subrayar el matiz) novedosa y de mi interés. Sin embargo, el hecho de que la literatura moderna lleve ya siglo y medio de existencia, aporta un considerable número de grandes obras que leer y releer sin estar pegado a la actualidad. He leído un buen puñado de libros (y cómics) y hay algunos de los que me apetece mucho hablar.



El señor de aquí al lado es Samuel Clemens, también conocido como Mark Twain y ha hecho un poco más agradable mi asueto canicular gracias a sus maravillosos cuentos.



Cuando era niño vi una película inspirada en la vida de Mark Twain que narraba cómo este nació con el paso del Cometa Halley y murió con su retorno 75 años después. Da lo mismo si se trata de una licencia poética o de una coincidencia cósmica, la imagen de que una fuerza de la naturaleza como él viniera de la mano de un cometa es tan adecuada que no merece ser cuestionada.



Cuando era niño leí las novelas de Tom Sawyer y Huckelberry Finn de la colección Tus Libros de Anaya. No me gustaban las ilustraciones y aunque ambas lecturas me gustaron no puedo decir que marcaran mi existencia.



Fueron lecturas y relecturas posteriores las que colocaron a Twain en mi olimpo privado de escritores, un lugar de privilegio que no ha hecho sino ratificar tras la lectura del volumen CUENTOS SELECTOS (DeBolsillo 2010).



Antes de comentar con un poco mas de detalle esta pequeña joya, que dejaré para un próximo post, me gustaría hablar un poco sobre el autor.



Hace unos años (2004, lo he tenido que mirar) se publicó en castellano la autobiografía de Twain. Realmente no es su biografía completa sino una de las que fue publicada en su momento cuando el autor necesitaba dinerito fresco pero me interesaba mucho saber de su vida de la mano del propio autor y contrastarlo con mis recuerdos infantiles de una producción hollywoodiense inspirada en su vida.


Me recorrí Bilbao buscando el libro, editado por Espasa en su colección Órbitas.


Pregunté en El Corte Inglés, ya que en su página web aseguraban disponer del libro. La dependienta, una mujer de más de cincuenta años que es habitual en la sección no sabía escribir el nombre de Mark Twain y tuve que deletrearselo para que me confirmara que no disponían del libro en aquel momento. Algo frustrado, me encaminé a Urretxindorra, una librería de la cadera Elkar Megadenda que siempre tiene algo más que bestsellers en sus estanterías. Pregunté de nuevo, sin grandes esperanzas de encontrar la obra: "¿tenéis el libro Autobiografía de Mark Twain?", a lo que la dependienta, una joven simpática y amable, me respondió: "¿Quien es el autor?"


Hombre, sí que es verdad que hoy en día hay muchos libros de memorias escritos por "negros" que no son el protagonista pero tampoco suelen firmar como coautores si el libro tiene el explícito título de autobiografía y cuando se trata de un escritor profesional muerto hace cien años, parece que la pregunta está algo fuera de lugar. Llamadme picajoso pero ambos establecimientos perdieron muchos puntos en su cotización como librerías de referencia.


Cuando voy a comprar fruta, me gusta que el frutero sepa más que yo de las diversas calidades y grados de maduración de las frutas y verduras que tiene a la venta. Y normalmente es así. Cuando uno compra libros, sin embargo, es raro que el librero sepa mucho más que un lector mínimamente avezado y la verdad es que resulta bastante molesto.


Al final compré el libro en Cámara, una librería clásica de bilbao, familiar, de las de toda la vida, que no pertenece a ninguna cadena pero en la que todos sus dependientes aman los libros y saber de que hablan.


No compro tebeos en supermercados o kioskos sino en mi librería especializada y es mi modesta manera de contribuir a que siga existiendo un establecimiento especializado que me proporciona material de importación, buenos consejos y hasta agradables charlas. Desde ese día procuro hacer lo mismo con los libros y no racanear con un absurdo 5% de descuento que no compensa determinadas carencias.


Ni que decir tiene que el libro es una lectura apasionante que invita a releer todas las obras del autor, un divertido compendio de anécdotas y hechos autobiográficos en los que se echa de menos un poco de orden y sistemática pero que es plenamente disfrutable por cualquiera mínimamente interesado en el autor.


Realmente Mark Twain escribió una autobiografía diferente a la que yo pude leer, un texto de unos 5000 folios que tan sólo debía ser publicado pasados 100 años de su muerte. Se supone que en dicho texto el escritor norteamericano, con pocos pelos en la lengua en sus libros y escritos periodísticos conocidos, se suelta la melena y no deja títere con cabeza. Seguro que no será para tanto y más allá de cuitas personales y detalles intimos que podrían afectar a sus familiares y descendientes habrá pocas novedades, pero hay que reconocer que me pica la curiosidad. Twain murió en 1910, lo que significa que este es el año en el que dichos textos ( supongo que aparecerán varios volúmenes) empezarán a ser editados.


Teniendo en cuenta que el texto titulado Autobiografía tardó 80 años en ser editado en España, me temo que tendré que hacerme con la edición americana si quiero saber algo más de la vida de uno de mis escritores favoritos.
Permanezcan en sintonía o haganme saber noticias sobre esta futura publicación si comparten pasión conmigo.

ACTUALIZACIÓN:
Mirando en Amazon, descubro que el libro Autobiography of Mark Twain, Vol. 1 saldrá en tapa dura el 15 de Noviembre al precio de 35$ por unas 750 páginas.

martes, 14 de septiembre de 2010

DECÍAMOS AYER...

¡¡¡Comienza el VOLUMEN 2 DE RESEÑAS DE IDENTIDAD!!!!


¡Ejem!


¡EJEM!


¡EJEM!: CLAPCLAPCLAPCLAPCLAPCLAPCLAPCLAPCLAPCLAP......


Vale, dejo de aplaudirme.
Son los incómodos silencios del monólogo cuando no sabe si el lector está entendiendo la broma o no.

No estoy muy seguro de hasta donde llegaré con este volumen 2 de Reseñas de Identidad pero tengo claro que procuraré dejarlo en cuanto crea que leer estas líneas es una perdida de tiempo para vosotros o para mi.
Algún amigo me ha preguntado que por qué no actualizaba. Otros han dejado incluso algún post. Hubo incluso quien me llamó al teléfono pensando que tras ese silencio se escondía algún problema serio.
No.
Simplemente hay momentos en los que la fe en lo que uno hace flaquea y entonces, salvo que tenga un compromiso concreto con un editor, lo más sencillo, lo más deseable y hasta lo más inteligente es dejar eso que ya no le aporta tanta satisfacción.
No se trata de que las reseñas, entrevistas o artículos que haya podido escribir en los últimos meses no merecieran ser escritas (o leídas). Más bien al contrario: han servido para que siga creyendo que escribir me aporta algo... pero si sólo hubiera dependido de mi estado de ánimo, no habría escrito ninguno de ellos.
Vuelvo con energías renovadas y sin promesas de ningún tipo, más allá de aseguraros que trataré de crear contenidos que me parezcan dignos de ser leídos, contenidos que de un modo u otro hablen de mi a través de mis lecturas, mis actividades o las de mis amigos.
Hoy comienzan las Jornadas del Cómic de Avilés y este fin de semana me pasaré por allí, como cada año. Habrá fotos y comentarios en próximos posts pero lo mejor es que si podéis vayáis y comprobéis vosotros mismos por qué tanta gente tan distinta habla tan bien de Avilés.
Por cierto, el dibujo de la faldilla de arriba es mio. Es el hecho de que sea mio lo que le otorga el derecho a estar ahí, no su escasa calidad. Acabo de comprar una tabletita gráfica y estoy jugando con ella pero aun no tengo ni pajolera idea de cómo hacer nada. Mi intención es ir sustituyendo la cabecera periódicamente, haciéndola algo más dinámica.
Respecto al título de la entrada, hago referencia a la frase con la que Fray Luis de León comenzaba sus clases en la Universidad de Salamanca y que inmortalizó al usarla en su vuelta a las aulas tras cinco años encarcelado (su delito: traducir el Cantar de los Cantares al castellano). Siempre me hizo gracia la anécdota por la elegante tenacidad que mostraba.

lunes, 19 de abril de 2010

LA CARNE EN EL ASADOR


La presentación fue todo un éxito.


Y como siempre, no fue mérito mio.


Rubén Pellejero es un autor con cuarenta años de carrera a sus espaldas. Da vértigo pensar que ya publicaba tebeos cuando yo nací (no aparenta los años que tiene) pero es genial ver cómo hay autores, que tras tantos años de profesión mantienen intactas sus ilusiones, su actividad y ( lo que es aun más extraño) su habilidad plástica y narrativa.


Hay muchos ejemplos de grandes autores que pierden "brillo" con los años. Hablo de gente tan incontestable como Giardino o Juliard, que siguen siendo magníficos dibujantes y narradores pero cuyo acabado se resiente por un mero factor físico. No es el caso de Rubén, un auténtico virtuoso ahora como hace 20 años.


El caso es que por problemas familiares con los que no os aburriré, tan sólo pude compartir un par de cervezas y la presentación con Rubén. Hacía unos años que no coincidía con él en ningún evento (el año pasado en Avilés, el se fue cuando yo llegaba) y no me sorprendió comprobar que no se acordaba de mi. Sorpresa no, pero si un pequeño escozor.


Pese a mi obligada modestia (¿acaso hay algo más patético que un aficionado con ínfulas?) hubo un pinchazo de decepción en el hecho de que no me recordase. Dos conversaciones hace un lustro pudieron dejar gran huella en mi pero pensándolo bien, sería ridículo pensar que tuvieron alguna importancia para él. A fin de cuentas, yo soy quien admira su labor y no al contrario.


Una vez pasada la cura de humildad, de nuevo experimenté esa agradable sensación de cercanía que él transmite y pude disfrutar de una charla enormemente didáctica a cerca de cómo afronta el proceso creativo y de aspectos poco conocidos de su carrera.


Soy de naturaleza optimista y positiva y cuando tengo la oportunidad de conversar con alguien de su talento (es uno de los grandes de la historieta española, objetivamente hablando) y a quien admiro tanto (subjetividad que amplifica el placer) dejé de lado los pequeños sinsabores del día y disfruté como un enano.


Quienes asistieron a la presentación pudieron recibir gran parte de esa información, sentir su modestia, su cercanía. Todos sabían de su enorme talento y quienes quisieron tuvieron su álbum dedicado con un precioso dibujo.


Una tarde maravillosa.


Tengo que agradecer a Astiberri y a Joker su generosidad dejándome hacer presentaciones como esta, en la que el tiempo se fue volando y tuve que recibir no una sino dos señales para que diéramos fin a la charla (que hubiera durado fácilmente una horita más) y la gente obtuviera su ansiado dibujo.


Y es que cuando uno está en compañía de según que gente, el tiempo pasa volando.




miércoles, 14 de abril de 2010

EN CARNE VIVA

No, amigos, no. No he decidido ampliar los temas de mi blog a mi esfera profesional. Me encanta que mi trabajo se limite a las horas en las que recibo una remuneración por realizarlo.
Aquí hablo de lo que me gusta.
Y lo que me gustan son los libros y los tebeos (bueno, también está la comida, las mujeres y la música pero digamos que en esos temas mi opinión es más amateur, menos elaborada).
Y en esta ocasión, toca hablar de un dibujante al que llevo años admirando.
Hay muchos dibujantes que me gustan pero pocos dibujan como a mí me gustaría poder hacerlo.
No me gustaría dibujar como Jack Kirby o John Buscema. Tampoco como Jim Lee. Sin embargo, me encantaría dibujar como Alan Davis, el Byrne de los X Men o Art Adams.
De los dibujantes españoles, daría un brazo por dibujar como Prado, como Jan...o como Pellejero.
No es sólo lo bien que dibujan y narran sino el placer estético que me produce cualquiera de sus obras.
Conocí a Rubén Pellejero hace unos años, en uno de esos salones de nuestra geografía. Le admiraba profundamente y me sorprendió su accesibilidad, su autenticidad y humildad.
Más me sorprendió que tiempo después, en Gijón, no sólo se acordada de mi cara sino también de mi nombre, puesto que tan sólo habíamos hablado unos minutos.
Ahora, Fernando "me pide" que sea yo quien presente el último álbum de Rubén Pellejero, un precioso álbum editado por Astiberri. Entrecomillo lo de "me pide" porque sabe bien la ilusión que me hace, ilusión de "fan" puro y duro, el presentar una obra de este autor.
Y aquí ando, releyendo entrevistas y La Línea de la emoción, la excelente monografía que le dedicó Florentino Florez ( y no Faustino, como puse inicialmente y que sólo hace el prologo, tal y como me ha apuntado el amigo Jaume) y que editó el Casal Solleric.
Si vivís en Bilbao y alrededores y os gusta el buen cómic, deberíais acudir a esta presentación. El autor lo merece...y sus bellos dibujos de dedicatoria también.
¿Cuando?
El próximo viernes 16 de Abril a las 7 de la tarde.

lunes, 12 de abril de 2010

A LA CARA


Me gusta la literatura de género. No leo novela romántica, leo algo de novela histórica y por épocas me atiborro a libros de ciencia ficción y policíacos. Leería más fantasía si más hubiera buenos libros.


Hoy toca hablar de un policíaco.


A la Cara es una novela escrita por Crhista Faust, una señora o señorita a la que no tenía el gusto de conocer. No suelo leer libros de escritores desconocidos salvo que tengan una referencia impecable, bien en forma de recomendación de un amigo o bien porque el editor me ofrece una confianza más que suficiente. En este caso se dieron ambos factores.


Que a mi librero le gustara la novela me pareció un buen detalle, pero tratándose de un libro traducido y editado por Oscar Palmer, ya eran dos las referencias de confianza.


Oscar Palmer se ha lanzado a la heroica misión de editar libros como profesión. Si, lo pongo en negrita porque yo también soy editor pero como afición, es decir, sin la presión de necesitar una rentabilidad económica ni una continuidad. Si fuera un tipo solidario, compraría este libro sólo por simpatía pero creo que comprar libros porque te cae bien el editor es como comprar un cuadro porque te cae bien el pintor: es un criterio equivocado. Es el libro ( o la pintura) la que te debe impulsar a comprarlo.
Lo otro es una forma mal entendida de caridad. Y un terrible error.
Por ello, si recomiendo ahora este libro, como otros muchos tebeos y libros, nunca lo haría desde la amistad, pues es un flaco favor que desprestigia a quien lo hace y quien lo recibe. No, si recomiendo este libro es porque desde su más absoluta falta de pretensiones me ha divertido como los mejores clásicos del género (curiosamente igual de faltos de pretensiones...)
Una actriz porno retirada que ahora ejerce de algo así como de manager de actrices porno, se ve envuelta en una oscura trama en la que un maletín robado deja un rastro de asesinatos mientras los matones de turno tratan de recuperarlo.
La trama no es el colmo de la originalidad pero en cambio, el ambiente de pornografía y el endiablado ritmo que la autora pone a la acción, hacen de esta obra una entretenidísima lectura sumamente adictiva.
El libro cuesta 16 euros. Poco más o menos lo mismo que los de la colección negra de RBA pero con mejor papel, impresión y probablemente traducción.
Terminé el libro en un par de sentadas pese a que tenía otras lecturas más urgentes.
Supongo que es lo que llamaríamos placeres culpables. Yo prefiero hablar de darse el gusto. Suena mejor. Y es más adecuado.
Muy recomendable.
Por cierto, la portada muy bonita y adecuada.

viernes, 9 de abril de 2010

EL CIENTIFICO REBELDE



En la foto, Freeman Dyson, físico, matemático y divulgador. No es tanto el protagonista del titulo del post (aunque también)como el autor del libro homónimo.


Aunque soy lector de tebeos más que de libros y de ficción más que de ensayo, no significa que no lea libros de ensayo, sino todo lo contrario. Mi dieta lectora incluye un promedio de dos a cuatro libros mensuales ( depende del mes en cuestión y del grosor del libro), cifra despreciable en comparación con los 30 a 60 tebeos que leo mensualmente.



Es evidente que el tiempo de lectura de un comic book anda en torno a los cinco minutos en la actualidad (diez si lees en inglés y el escritor no te lo pone fácil) y la novela gráfica más densa ( Notas al pie de Gaza de Sacco por ejemplo) no suele tardar en ser leída más que una novela de 200 páginas, por lo que uno puede leer muchos tebeos al mes en pequeños huecos, mientras que para leer un libro de ensayo, hace falta concentración y dedicación más intensa.



Aun así, aunque sea por salud mental, tengo que variar mi dieta lectora y cuando encuentro un libro interesante siempre me apetece comentarlo.



Nunca se me dieron bien las matemáticas, la física o la química. Tampoco es que fuera mal estudiante, pero no me gustaban y me costaba ponerme a estudiarlas. Luego, claro, uno se arrepiente de no haberles prestado más atención, ya que la mecánica cuántica es lo más parecido a la teología para un agnóstico...



El caso es que Freeman ( toma nombre molón) Dyson, ha escrito varios libros de divulgación que son francamente amenos e interesantes, así que adquirí esta edición de bolsillo con la idea de leer los artículos de los que se compone en momentos sueltos, minutos basura que mi trabajo me deja y que a menudo no uso para nada productivo.


El Científico Rebelde es ante todo una recopilación de críticas literarias escritas para el New York Review, textos densos, verdaderos ensayos propiciados en torno al tema que sugiere l lectura de un libro. Dichos ensayos tienen un doble efecto, ya que son textos válidos por si mismos pero normalmente provocan también interés por la obra referenciada, abriendo un interesante abanico de futuras lecturas.
Hay un apartado: "Guerra y paz", el menos interesante a priori, en el que reedita capítulos de otro libro suyo ( Weapons and Hope) que me ha sorprendido gratamente ya que parecía una reflexión sobre la política de bloques militarista ( y en eso ya tengo un criterio formado) pero los datos y la información suministrada me han ayudado a reforzar mucho mi discurso.
Dyson es un científico que no teme especular e imaginar (suya es la Esfera de Dyson y otras interesantes especulaciones dignas de los mejores escritores de SF) y un hombre de ciencia que da mucha importancia a la ética.
Me divertí con la sección dedicada a la historia de la ciencia y los científicos, trufada de curiosas anécdotas o con los "temas candentes" de la ciencia contemporánea pero el apartado que más me ha hecho disfrutar es sin duda el grupo de ensayos personales y filosóficos con títulos tan sugerentes como ¿Esta Dios en el laboratorio? o La religión observada desde fuera, con los que he tenido un estimulante y elevado grado de sintonía.
El científico rebelde es un libro actual pero no de actualidad. Su función no es tanto mirar hacia el presente como hacia el pasado y el futuro y por ello es una lectura tan válida hoy como dentro de dos o tres décadas. Oír hablar a alguien sabio te hace sentirte, aunque sea por unos minutos, participe de esa sabiduría. Con Dyson pasa algo similar. Le lees, le entiendes y alimentas la ilusión de compartir una sabiduría que lamentablemente está al alcance de muy pocos.

miércoles, 31 de marzo de 2010

CLÁSICOS ILUSTRADOS


Quienes seguís este blog ya sabes que no soy amigo de reproducir comunicados de prensa.
En esta ocasión me apetece escribir sobre un proyecto que me ilusionó cuando lo conocí hace más de año y medio y que esperaba con verdadero interés.
La gente de Astiberri son buenos amigos y hace tiempo que dejé de preguntarles qué iban a editar o cuando. No es que no me interese saberlo, sino que no me conviene tener según qué información. Para que un proyecto llegue a buen puerto, a veces necesita de mucho trabajo silencioso, trabajo que se puede ver truncado si alguien entusiasta habla de ello antes de tiempo.
Durante este tiempo en el que he sabido de varios dibujantes que trabajaban ilustrando novelas clásicas para Astiberri, me he reprimido en un par de ocasiones las ganas de aplaudir la iniciativa.
Astiberri tiene la claridad de ideas y la valentía para afrontar nuevos retos en la edición. Quiere seguir creciendo y como cualquier empresa pujante, trata de ampliar su mercado.
Resulta estimulante ver cómo editoriales clásicas de libros crean sus propias líneas de cómic y tiene un punto de justicia poética el hecho de que una editorial de cómics, cree su línea de literatura clásica aportando su personal sello gracias a los ilustradores seleccionados.
De los dos libros que abren la colección, me interesa especialmente el de Wilkie Collins (Monkton el loco), autor del que he leído media docena de sus larguísimos libros pero no este. El otro, El Mundo Perdido, lo he leído en dos o tres ocasiones y aunque no descarto ni mucho menos el volver a releerlo ( es genial), deberá esperar su turno. Eso si, habitará en mi biblioteca desde el día en el que salga a la venta.
Hum!
Acabo de darme cuenta de que no he escrito casi nada sobre libros en este blog.
Habrá que remediarlo: son parte fundamental de mi vida lectora.
Monkton el loco, de Wilkie Collins. Ilustraciones: Fidel Martínez. Traducción: Óscar Palmer. Novela. Blanco y negro. Cartoné 288 páginas. Tamaño 17 x 24 mm. PVP: 20 euros
El mundo perdido, de Arthur Conan Doyle. Ilustraciones: Sagar Forniés. Traducción: Amando Lázaro Ros. Blanco y negro. Cartoné 280 páginas. Tamaño 17 x 24 mm. 20 euros