jueves, 21 de enero de 2010

UN ZOO EN INVIERNO





No soy un gran lector de manga. Por una parte está el hecho de que no formó parte de mis lecturas de infancia y por otra me molesta especialmente la lectura al revés (toda una aberración a la altura de obligar a los zurdos a escribir con la mano derecha).



Por suerte, Un Zoo en Invierno está editada con sentido de lectura occidental. Y me alegra especialmente porque soy un gran fan de Taniguchi.



Supongo que a estas alturas, todos vosotros habréis leído El almanaque de mi padre o Barrio Lejano. Si no lo habéis hecho, dejad de leer este texto y acudid a vuestra librería más cercana: la vida es corta y un buen aficionado al cómic debería leer según que obras antes de morir...



¿Ya estáis todos aquí de nuevo? (si, uso el plural: soy un optimista). Sigamos entonces.



Un Zoo en Invierno emparenta con El Almanaque de mi Padre o Barrio Lejano en el tono narrativo y su vocación de historia centrada en las personas. No tiene elementos fantásticos y es más claramente autobiográfica que las anteriores, pero digamos que constituyen el referente más cercano. Otras obras de Taniguchi están más condicionadas por el género ( ) y personalmente me interesan algo menos aunque también sean muy recomendables.



Pero centrémonos en la obra que hoy nos ocupa.



El Zoo en Invierno narra la iniciación profesional en el manga de un joven autor (Hamaguchi, el sosias de Taniguchi) como entintador y ayudante de fondos de un importante mangaka. Una historia en la que la sordidez, el sufrimiento y las ambiciones quedan tamizados por la poética de su autor.
Hay veces que pese a no poder ni querer poner un "pero" a una obra, uno sabe que ciertas elecciones son cuando menos cuestionables. Taniguchi ficciona elementos autobiográficos y endulza una historia que podría haber tenido una vertiente mucho más sórdida y crítica.
La vida nocturna no parece amenazadora, las vomitonas de la borrachera no manchan ni hay dolores de cabeza al día siguiente. Del mismo modo, enamorarse de una mujer enferma y hacer una historieta para ella es algo maravilloso pero no estaría de más mostrar un poco más acerca de la enfermedad y de lo que el personaje piensa a cerca de esa enfermedad.
Me explico. La chica parece tener una enfermedad grave con fotosensibilidad. Yo diría que puede ser una porfiria, pero en ese caso habría lesiones cutáneas. Tal vez la fotosensibilidad sea un efecto de la quimioterapia que la paciente recibe ( eso abre mucho el abanico de enfermedades) pero en todo caso uno desearía algo más de información e introspección para poder sentir como real ese enamoramiento.
A una obra de ficción "total" no le pido más coherencia que la que el autor le quiera dar pero a una obra con ribetes autobiográficos, si que le pido cierto grado de honestidad documental. Por eso pese a que como manga de Taniguchi, Un Zoo en Invierno es una obra magnifica (sensible, emotiva, con una cadencia casi musical y una conclusión perfecta), como obra autobiográfica resulta muy tramposa, no tanto por lo que muestra sino por lo que oculta.
En la parte positiva e incuestionable, tenemos un retrato sobre la dinámica de las relaciones laborales y socio-familiares y una valiosa visión sobre el modo de trabajo de los mangakas. Sólo por eso ya resulta una obra totalmente recomendable.
No me gustaría terminar sin decir que el título me parece inadecuado, ya que desorienta al hipotético lector ocasional. Yo esperaba una lánguida historia de amor con un Zoo de fondo...y aunque algo de eso hay, no creo que defina el contenido (una iniciación profesional y emocional).

6 comentarios:

Jorge Iván Argiz dijo...

Sí, yo muchos mangas me los pierdo por la lectura en el sentido oriental. Coincido en que es una aberración.

Por otro lado este ya está en la pila y tengo ganas de leerlo.

David dijo...

No sé si tanto como una aberración. Es molesto.. pero no más por ejemplo que lo que supondría el tener que leerlos sólo en su idioma original (eso sí sería una aberración). Estupenda reseña. Un saludo.

Gonzalo Torres dijo...

Me pillas con el Zoo en las manos, Una maravilla, pero Koldo, no es la vida un Zoo?

Gonzalo Torres dijo...

Otra cosa Koldo. ¿ Cómo hace los fondos, es un fondo por ordenador que luego superponen, cómo crean tanta trama?. Lo pregunto porque se me antoja que el personaje "flota" en el escenario.

Koldo Azpitarte dijo...

No tengo ni idea. Supongo (pero es un suponer) que el hecho de que los dibujantes de manga trabajen con ayudantes para dibujar los fondos hace que la integración fondo-figura no siempre sea tan fluida

Sandra dijo...

Pues a mí el sistema de lectura me gusta, no me incomoda. Bueno, he de decir que también pienso que todos deberíamos conducir por la izquierda. Japoneses y británicos al poder!

Además, Taniguchi se puede leer de cualquier manera. Lo que no se puede hacer es no leerlo. De hecho, yo voy haciendo proselitismo del cómic a través de este autor y de Miguelanxo Prado. Sé que no tienen nada que ver el uno con el otro, pero gustan siempre.